En realidad, se trata de unos champiñones rellenos, pero entonces tiene menos gracia el nombre. sale una tapita bastante resultona sin demasiado esfuerzo.
Los ingredientes: champiñones grandes, jamón y huevos de codorniz.
Frío el jamón, lo retiro y en el mimo aceite frío los pedúnculos de los champiñones picaditos. Pico el jamón frito, mejor dicho, lo corto en trozos muy pequeñitos con unas tijeras. Pongo las copas de los champiñones en una rustidera y las relleno con la picada de jamón y champiñón mezclados. Un chorrito de aceite, y al horno a 190 girados 20 minutos. Ahora viene la parte más delicada, por lo menos para un manazas como yo, frío un huevo de codorniz para cada champiñón y emplato los champiñones cada uno con su picada y su huevo encima. Recomiendo comer cada champiñón de un bocado.
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viernes, 14 de enero de 2011
sábado, 18 de diciembre de 2010
Solomillo de ternera con gelatina de oporto y crujiente de jamón y avellanas.
Si nada se tuerce, éste será el plato de la cena de Nochebuena.
Normalmente, los paquetes de gelatina ya explican cómo elaborarla, pero lo explico, por si acaso. Pongo un par de hojas de gelatina en remojo unos diez minutos. En un cazo, caliento 1/8 de litro de oporto. Cuando está caliente, no es necesario que llegue a hervir, añado las hojas de gelatina y remuevo hasta que se disuelven. En ese momento lo retiro del fuego. Lo vierto en un recipiente ancho para que el líquido quede poco profundo y al enfriarse se forme una lámina no muy gruesa.
En una sartén con muy poco aceite, frio unas lonchas de jamón hasta que la grasa deje de estar traslúcida y quede opaca. Retiro el jamón y lo pongo en un mortero. Añado al aceite de freír el jamón unas avellanas, cuando se doren, e dos o tres minutos, las añado al mortero con el jamón frito. Majo las avellanas y el jamón. Mientras se freían las avellanas, el jamón debe haberse quedado crujiente. Una vez machacados el jamón y las avellanas, tampoco hay que desmenuizarlas demasiado, añado el aceite de freír el jamón y las avellanas.
Cuando llega la hora de cenar, paso por la plancha los trozos de solomillo intentando acertar con los puntosde cocción deseados por cada comensal. Para emplatar, un trozo de solomillo, un cuadrado de gelatina de oporto encima del solomillo y una cucharada de guarnición crujiente al lado. Si tengo tiempo, freiré unas llenegues o unos boletus que tengo en el congelador.
Normalmente, los paquetes de gelatina ya explican cómo elaborarla, pero lo explico, por si acaso. Pongo un par de hojas de gelatina en remojo unos diez minutos. En un cazo, caliento 1/8 de litro de oporto. Cuando está caliente, no es necesario que llegue a hervir, añado las hojas de gelatina y remuevo hasta que se disuelven. En ese momento lo retiro del fuego. Lo vierto en un recipiente ancho para que el líquido quede poco profundo y al enfriarse se forme una lámina no muy gruesa.
En una sartén con muy poco aceite, frio unas lonchas de jamón hasta que la grasa deje de estar traslúcida y quede opaca. Retiro el jamón y lo pongo en un mortero. Añado al aceite de freír el jamón unas avellanas, cuando se doren, e dos o tres minutos, las añado al mortero con el jamón frito. Majo las avellanas y el jamón. Mientras se freían las avellanas, el jamón debe haberse quedado crujiente. Una vez machacados el jamón y las avellanas, tampoco hay que desmenuizarlas demasiado, añado el aceite de freír el jamón y las avellanas.
Cuando llega la hora de cenar, paso por la plancha los trozos de solomillo intentando acertar con los puntosde cocción deseados por cada comensal. Para emplatar, un trozo de solomillo, un cuadrado de gelatina de oporto encima del solomillo y una cucharada de guarnición crujiente al lado. Si tengo tiempo, freiré unas llenegues o unos boletus que tengo en el congelador.
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